«LA CHANCA NO QUIERE «PERDER» SUS TORREONES MEDIEVALES» (DIARIO DE ALMERÍA, 15/01/16, por Rafael Espino)

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DIARIO DE ALMERÍA

15/01/16

Por Rafael Espino

La Chanca no quiere ‘perder’ sus torreones medievales

Los vecinos denuncian que desde la administración no se hace nada por conservar el estado de un monumento considerado Bien de Interés Cultural a pesar de las continuas peticiones

El barrio de La Chanca necesita chapa y pintura. Y no solo a través del dilatado Plan Especial de Reforma Interior, con el que subsanar su aspecto estético y social, su patrimonio también pide a gritos amparo; y son las administraciones las que deben procurarlo. Pero la herencia histórica ha pasado a un segundo plano en Almería, independientemente de la crisis, son muchas las carencias y pocos los remedios y gran parte de los bienes se encuentran en La Chanca, el barrio que vio nacer a la ciudad y que dio forma a gran parte de los atractivos de esta, empezando por la Alcazaba, las canteras califales o las torres de fundición, entre otros.

Vecinos y colectivos se afanan en convertir en Bien de Interés Cultura las canteras y no se han cansado de pedir un arreglo para unas murallas del cerro de San Cristóbal más que deterioradas, pero si hay algo que relaciona al barrio de La Chanca con la cultura medieval son los imponentes torreones de la Avenida del Mar. Los torreones fueron declarados BIC en 1985 con publicación en el BOE de 29 de Junio de 1985. Según la ley de patrimonio histórico de Andalucía, la Junta de Andalucía tiene la obligación de promocionar y conservar sus valores históricos.

Construidos en el año 955, forman parte de la muralla inicial que Abderramán III mandó a construir en el momento en que concede a Almería la categoría de medina. Su objetivo era militar, guardando un aspecto de corte defensivo en caso de que la ciudad fuera objeto de amenaza externa. Mirando hacia el mar, las de La Chanca cumplieron perfectamente esa función durante siglos, pero ahora, poco más de un milenio después de su construcción, lucen en un estado deplorable. Algunos partido, como Izquierda Unida, ya hicieron en 2010 un intento en vano para que la Junta de Andalucía hiciera valer la catalogación de BIC para llevar a cabo su restauración, pues lo que se ha hecho hasta el momento son arreglos puntuales que no han contribuido, ni mucho menos, a mejorar su aspecto.

Por ello, los vecinos instan a las administraciones a que tomen cartas en el asunto, alegando que si La Chanca pretende ser objeto de reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad, sus bienes culturales deben estar a la altura de este proceso de cambio.

Pero no es este el único elemento para que se pide conversación. Las torres de fundición de plomo (conocidas en su conjunto como Fundición Heredia) constituyen unos de los restos protegidos del siglo XIX que aún conserva la ciudad. Junto al barrio de La Chanca, se trata de unos vestigios propios de una época marcada por el intento de desarrollo económico de la provincia, que trató de buscar diversidad en el terreno laboral y encontró en el metal una respuesta que, para su desgracia, no perduró demasiado en el tiempo. La mayoría de los restos de esta fundición han desaparecido por el paso del tiempo y el poco cuidado que se le ha prestado. Aún así, se encuentran catalogados como Bien de Interés Cultural (el 7 de enero de 2004) con carácter genérico en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz junto a cuarenta y cuatro bienes inmuebles pertenecientes al Patrimonio Industrial relacionados con la minería de los siglos XIX y XX en la provincia de Almería.

El caso es que los vecinos han comenzado a reclamar una mayor atención para estas torres y, de esta forma, evitar que sigan cayendo al suelo como ya ha sucedido con las restantes. Existe una dentro del barrio, otra en mediano estado de conservación en sus proximidades y varios restos más de otras que ya han perdido la mayoría de su altura.

Las torres de fundición no solo han sido inspiración de pintores y escritores de La Chanca, ha sido lugar de esparcimiento de pequeños y mayores durante años y años y en la actualidad lugar de peregrinación y ocio no solo de vecinos de la zona, también de almerienses y turistas a pesar de no aparecer entre los lugares de visita de las guías turísticas de la capital.

Fotografía de Salvador Pérez Guantes

El grupo de trabajo ‘Arquitectos por el Patrimonio’ realizarán informes de actuación, con presupuestos cerrados, de enclaves patrimoniales de la capital como las Canteras Califales de los siglos X y XI; la Cueva de la Campsa de origen medieval; la Loma y Murallas medievales de San Cristóbal; las murallas y canteras históricas de La Fuentecica o los Torreones de la Avenida del Mar y el Ancla.

Esta iniciativa es una de las derivadas del convenio de colaboración que suscribieron este viernes el decano del Colegio Oficial de Arquitectos, Javier Hidalgo, y la presidenta de la Asociación Amigos de la Alcazaba, María Teresa Pérez, con el objetivo de realizar una puesta en valor continuada para conservación del patrimonio histórico cultural y arquitectónico de la provincia de Almería.

El convenio e divide en dos bloques; por un lado ‘Arquitectos por el Patrimonio’ y por otro un estudio sobre ‘La Alcazaba y su entorno’, empezando por la situación que rodea al Mesón Gitano.

El grupo de trabajo ‘Arquitectos por el Patrimonio’ también realizará informes del Camino Viejo de la fundición de plomo del siglo XIX; los Caños de la Polca y su fuente neoclásica; o La Almedina, en torno a diversos elementos de accesibilidad.

Los grupos de trabajo, que actualmente cuentan con 18 arquitectos, están abiertos a la incorporación tanto de nuevos profesionales, de Almería e incluso otras provincias, como de nuevos elementos patrimoniales de La Chanca, la Almedina, San Cristóbal y otros puntos del casco histórico.

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